Es jueves, son las doce y cincuenta y nueve de la noche, en mi mente un pensamiento me recuerda con gran derroche que en este ultimo minuto deseo y me puedo enamorar de ti, es extraño de decir pero fue un acuerdo que hice con el corazón, hace una semana el corazón exponía que necesitaba sentir el calor de un amor, consulte con la razón y llegamos a este acuerdo: un minuto por semana, antes que empiece la madrugada el corazón será libre y podrá sentir. –Aprovecha tu minuto corazón-
Todos los jueves por un minuto se le es permitido fantasear, mientras dejo que esto suceda me doy cuenta que junto a tu recuerdo se unen pedazos de mi, pedazos de una vida anterior en la cual no creo, pero que me gusta imaginar, me encanta a la mente engañar con la mentira que el corazón inventa para sentirte a mi lado. -Miento y vivo-
Este jueves, me imagino tomado de tu mano paseando por un pasillo que jamás he visto, un pasillo que jamás he recorrido, un pasillo tan estrecho en el cual solo se puede caminar de lado por el simple placer de vernos el uno al otro. –Verte, pero en verdad no tenerte-
Caminado por aquel pasillo, el corazón convierte cada paso en un segundo de eternidad, caminando tan despacio y tan juntos que siquiera el aire nos puede tocar, se ve una luz al final de aquel pasillo, no es una luz de libertad, es la luz de un monstruo, es un monstruo redondo de tres brazos que con gran fuerza ruge, exclamando que el minuto de amor esta por terminar, su brazo más largo va llegando al doce y con gran tristeza tu mano empiezo a soltar. – el tiempo se acaba-
Son las doce en punto de la noche y el corazón con gran enojo se resigna pues su minuto ya pasó, la conciencia y corazón se miran de reojo y con una sonrisa hipócrita pero necesaria culminan el acuerdo de cada jueves.-Trato hecho, corazón desecho-
Me encanta ese minuto en el cual dejo al corazón fantasear pero al acabar su tiempo, al acabar la eternidad de ese minuto debo volver a la realidad, ese fue el trato.-resignación-
Por inercia el cuerpo se decide a levantar toda mi humanidad, me siento en mi cama y antes de abrir los ojos mis pies descalzos tocan el piso frió, estoy totalmente despierto pero vació, en mi mente un recuerdo me lleva a ti, me hace recordar que un día sin nada más por decir, salio de tus labios la más atinada de las frases: “me haces pensar de una forma fantasiosa pero con los pies bien puestos en la tierra”. –Tu frase es mi dilema-
Ahora ya despierto soy quien tiene los pies en la tierra, ahora soy yo, ahora soy quien mira el reloj y se da cuenta que son las doce y un minuto, comienza el tiempo de la razón, sigue la vida sin el corazón. El corazón debe espera ocho días para disfrutar nuevamente de un nuevo minuto contigo, cruel pero sabio destino que me hizo aceptar este trato, tu minuto termino, pero la vida continúa. – Hace sesenta segundos empezó el viernes-.