“este gato no sirvió, este gato no sirvió” esta frase tan infantil hace eco en mi conciencia, acabo de hablar con ella y me di cuenta que no era la que esperaba, me doy cuenta que su inconciencia la reclama y de paso me arrastra a un futuro sin futuro.
Es su vida, y su decisión es vivirla sin mi, ella desea sufrir al lado de quien la quiere, mas aun ella no lo quiere a el, suena tonto y lo se, fue su decisión, y su decisión es su condena, yo solo fui un abogado de oficio que me encontraba apelando en un juicio comprado por su inconciencia, luche contra un jurado sin clemencia el cual dictamino su sentencia “te quedaras con el”.
Mas aun la sentencia es compartida, por mi parte, me sentenciaron a cadena perpetua sin su amor, sin sus caricias, sin su calor. Soy el preso más desdichado, por que ella no esta a mi lado, no tengo siquiera en mi mente el recuerdo del primer beso ya que nunca lo hubo, solo tengo el recuerdo de lo que en algún momento sentí, me quede con la expectativa de todo aquello que quise vivir, pero hoy simplemente estoy sin ella. – prefiero la silla eléctrica, no quiero vivir así-
Me encuentro preso en la cárcel más oscura de mis pensamientos, me encuentro encerrado entre barrotes de momentos que jamás existieron, soy un tonto encerrado en su propio lamento, ahogado en un sufrimiento del cual no quiero salir, es hora de despertar y en mi mente surge una pregunta. -¿en verdad quiero mi libertad?-
Aun hay mucho por que vivir, aun hay mas amores para amar, debo entrar a juicio nuevamente, esta vez apelare a mi propia inconciencia y pediré mi libertad, el argumento será simple pero conciso, “ella no es la única, aun hay mucho para dar”, esta vez el jurado es mi corazón y aun con mas razón me esfuerzo para convencerlo, después de mucho debatir hemos llegado a un acuerdo, “debo pagar una fianza”, debo regalarle una nueva ilusión para matar aquel platónico recuerdo y ser libre para un nuevo amor. –aprovechado corazón que no pierde un segundo para pensar en el amor-
Estoy libre bajo palabra, pero vacío, duermo, pero no sueño, espero quien sabe a quien, quien sabe cuando, no se hasta cuando estaré esperando el amor de mi mujer, aquella que pueda pagar la fianza de mi condena, aquella a la que al fin pueda decir que es mia, aquella que me regale toda su libertad, aquella que encuentre en mi corazón una cárcel de la cual no quiera escapar. -¿Dónde te encuentro mujer?-